Ausländer im Dessau: Peregrinaje en la Bauhaus

2008 Marzo 17
by Mariana Maccari

Esta soy yo frente al edificio Bauhaus de Dessau. Sacaron la foto unos españoles que conocí en el tren.

Aqui no escribiré sobre lo que aprendí en clase de historia, eso se encuentra en cualquier libro. Este pequeño artículo es sobre una vivencia personal, que transformó mi manera de pensar y proyectar.
A las 8 de la mañana tomé un tren en Zoologister Bahnof, una estación en Berlín. El viaje duró unas 2 horas, durante las cuales cruzamos algunos campos muy verdes, y mínimos pueblitos. Dessau es uno de ellos. Tranquilo, chiquito, tradicional, con gente amigable.
A pocos pasos de la estación empezaron a verse los ventanales de vidrio del edificio de Gropius. Ni voy a mentir, daba saltitos de alegría mientras hablaba (10 segundos) en un teléfono público.

Siempre creí que las ideas del funcionalismo en cierta forma “encorsetaban” el pensamiento proyectual… hasta que leí que “el alumno debe emanciparse de sus preconceptos estéticos” y me quedé con la boca abierta.

Estaba parada delante de los proyectos del curso de ingreso de la Bauhaus, y la frase intentaba explicar la finalidad del ejercicio. Lo que estaba mirando era un montaje en papel kraft, sobre el cual aparecían pedazos de raíces, basura, metal, palitos de madera… Esa y otras búsquedas estéticas de resultados tan diferentes como personales convivían en la misma vitrina.
Una muestra llena de experimentaciones con nuevas tecnologías, nuevas aplicaciones, nuevos temas, nuevas ideologías. Y sin juzgar ideologías… ¿no sería bueno poder leer el manifiesto del lugar en que uno estudia? ¿Tan peligroso es ahora encuadrarse abiertamente en una línea de pensamiento? A ellos les costó carísimo.
Lamenté que sólo hubiera visitas guiadas en alemán, pero de cualquier manera, compré mi ticket de 3 euros y recorrí los míticos pasillos, llena de una emoción exuberante.
Después de casi 9 décadas el edificio sigue siendo moderno. Las paredes restauradas en 2006 y repintadas del color original (tras extensas investigaciones arqueológicas), los caños, lámparas y barandas generan composiciones que van cambiando según el ángulo de visión. Incluso los pisos expresan manifestaciones estéticas con alguna retórica que el guía explicó y yo no entendí. ¿Será algún tipo de “sensibilidad funcionalista”? ¿Por qué de pronto estos términos no resultan opuestos?
El edificio de pasillos amplios y luminosos sorprende con la belleza de sus accesorios, todo ha sido pensado por Gropius: los picaportes, lámparas y barandas; el sistema de apertura y cierre de ventanales, la disposición de las distintas dependencias en el espacio disponible.

Todo es útil y funciona. Todo está pensado en función de la belleza. Si la forma sigue a la función, la belleza parece ser una función importante.

El despacho de Gropius ha sido un golpe aparte. Las paredes de arpillera, el cuadro, y los muebles, están dispuestos de la misma manera que en el famoso croquis de la diapo que vimos en clase de historia. El sillón color mostaza, que parece bastante cómodo, y un ¿¡lavamanos!? adentro del armario. Sin comentarios.
A pocas cuadras de ahí, pude visitar las casas de todos los docentes. Vivían en la misma cuadra, en casitas agrupadas de a dos, con lindos patios y decoraciones coloridas.
Es interesante pensar cómo hubiera sido ser vecina de mis profesores, tomar el té con cualquiera de ellos, o festejar el cumpleaños del director con fiestas descontroladas en el salón de actos, en las que también el diseño se descontracture y forme parte de la diversión. Cómo habría sido compartir edificio con todos mis compañeros, vivir en mi universidad, hacer de mi tiempo libre un proyecto de diseño, como lo hicieron ellos.

Quizás por su muerte prematura, la Bauhaus es hoy un mito, un ídolo y un dios (con minúscula). Es una rockstar que nos dejó en su mejor momento. Y se volvió leyenda.

Podría escribir miles de hojas más, pero voy a empezar a cerrar este texto. Quizás pensando en el corset que me imaginaba al entrar en la Bauhaus, y la libertad que encontré cuando la recorrí.
No sé si es correcta la frase, pero desde ese día entendí la magnitud del fenómeno Bauhaus.

Vean algunas imágenes del edificio en Dessau
Web Site del Archivo Bauhaus en Berlín (disponible sólo en inglés y alemán)

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